Más allá de los falsos dilemas: transformar el potencial productivo en desarrollo

Argentina no debe elegir entre recursos naturales e industria, sino construir cadenas que transformen sus ventajas naturales en empleo, innovación y desarrollo.

Bernardo Kosacoff / Diego Coatz
Paper ⎯ 22 de julio de 2026
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La Argentina enfrenta una paradoja. Mientras comienza a estabilizar su macroeconomía y cuenta con una combinación excepcional de recursos energéticos, mineros y agroindustriales, buena parte de su entramado industrial acumula más de una década de estancamiento. Sin embargo, esa situación también abre una oportunidad: aprovechar la base productiva existente para transformar las ventajas naturales en crecimiento, innovación y empleo de calidad.

El desarrollo no depende solo del equilibrio macroeconómico o de exportar más recursos naturales, sino de construir una estructura productiva más compleja, capaz de generar aprendizaje, tecnología y nuevos encadenamientos.

Esa es la tesis de Transformar la urgencia en oportunidad: industria, capacidades productivas y desarrollo en la Argentina, de Diego Coatz y Bernardo Kosacoff. El trabajo sostiene que el desarrollo no depende solo del equilibrio macroeconómico o de exportar más recursos naturales, sino de construir una estructura productiva más compleja, capaz de generar aprendizaje, tecnología y nuevos encadenamientos.

Los autores recuerdan que la industria sigue siendo el principal motor de innovación. Aunque representa entre el 14% y el 15% del PBI de los países de la OCDE, explica entre el 55% y el 70% de la inversión empresarial en investigación y desarrollo y genera un fuerte efecto multiplicador sobre el empleo.

Fuente: SIPA, SRT y estimaciones propias de los autores

La Argentina conserva un activo poco frecuente entre los países en desarrollo: una industria diversificada que representa cerca del 19% del valor agregado y del empleo formal, concentra más de la mitad de la inversión privada en I+D y reúne capacidades que van desde alimentos y siderurgia hasta biotecnología, energía nuclear y actividad satelital.

El principal desafío es reducir la creciente fragmentación productiva entre empresas de clase mundial y un amplio segmento rezagado. Para ello se requiere combinar estabilidad macroeconómica con mejoras en competitividad, infraestructura, financiamiento y un salto de productividad basado en digitalización, inteligencia artificial e innovación.

En un contexto internacional marcado por el avance industrial de China y el regreso de las políticas industriales en las principales economías, los autores proponen una inserción internacional pragmática. El desafío no es solo atraer inversiones —incluidas las impulsadas por el RIGI— sino integrarlas al entramado productivo mediante proveedores locales y transferencia de capacidades.

La conclusión es clara: el desarrollo argentino no pasa por elegir entre recursos naturales e industria, sino por articular ambas fortalezas para generar más valor agregado, innovación, exportaciones y empleo formal.

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